Mauro Barea
La competencia entre Android,
IOS, Windows y Blackberry tiene un claro favorito en números, pero, ¿es
realmente el mejor? ¿Nos toman en cuenta a nosotros sus usuarios?
¿Quién no usa hoy en día una tableta para realizar una
consulta en internet, checar el Facebook, o carga en el bolsillo con un smartphone
con GPS? Hoy por hoy las cifras y los gráficos nos ofrecen una manera rápida y
sencilla de ubicar a los principales productores de software a nivel mundial, y
tenemos un ganador que ocupa de manera a veces holgada —dependiendo la forma de
medición— el primer lugar en preferencias de los usuarios, ya sea por consumo
de datos o el dispositivo que se usa. Sin darnos cuenta, nos hallamos en medio
de una batalla tecnológica, y el que se descuide, quedará como usuario obsoleto.
El as bajo la manga
del señor Google
La empresa Google sin duda fue concebida como una entidad
visionaria: desde la compra de Android Inc. en 2005 y el lanzamiento del
sistema operativo en 2007 no hizo más que aumentar su popularidad —e influir
por meses en la bolsa de valores por las especulaciones del mercado de la
tecnología— y a la fecha ocupa el primer puesto a nivel mundial. ¿Cuáles son
las razones? basado en tecnología Linux, con base en licencias de libre uso, el
pequeño robot prometió desde el principio una premisa simple pero demoledora a
largo plazo para sus competidores: el OS se podría utilizar en equipos smartphones
de gamas bajas y precios accesibles, hasta sofisticados móviles, actualizable,
con aplicaciones gratuitas y una interfaz a prueba de dummies o personas incluso ajenas a la tecnología. Esto llamó la
atención de los grandes desarrolladores de electrónica: PacketVideo, ARM
Holdings, Atheros Communications, Asustek, Garmin, Softbank, Sony Ericsson,
Toshiba, Vodafone y ZTE, quienes a partir de 2008 se pusieron a la orden de
Android en sus equipos móviles. ¿Resultado? En la actualidad existen
aproximadamente 1.000.000 de aplicaciones para Android —2/3 son gratuitas y se
pueden descargar en la tienda Google Play— y se estima que 1.500.000 teléfonos
móviles se activan diariamente, y se pronostica que durante el presente año se llegue
a los 1.000 millones de smartphones Android en el mundo. Solo pensar en tales
cantidades marea, pero es la realidad frente a los gigantes Apple, Windows y
Blackberry, que cada vez tienen que hacer más espacio en la gráfica para
cederla al androide.
¿Inconvenientes? Poca duración de batería por uso de
interfaces con Java y Flash, en el caso de México, las actualizaciones del OS dependen
de las liberaciones de licencias con las respectivas empresas telefónicas en
las que se tenga contratado. Como ejemplo, Telcel no ofrece mayores actualizaciones
de dispositivos que cuenten con versiones 2, hacia el 4 o Ice cream sándwich, provocando lentitud y malfuncionamiento.
El legado de Jobs,
¿Insuficiente?
Sí, sí, claro que lo recordamos: gente en tropel, comprando
a diestra y siniestra, a veces sin ser conscientes de eso, en las tiendas de
telefonía alrededor del mundo, cada vez que sale una novedad de la empresa de
la manzana mordida. Recuerdo como experiencia personal la primera vez que llegó
el iPhone a Telcel en 2008: cantidades seleccionadas para usuarios solo de plan
tarifario, que, con billetes y tarjetas de crédito agitando por los aires,
exigían el smartphone, unos coléricos, otros inclusive llorando, dejándose
llevar por la fiebre y la vorágine de saberse poseedor de la mejor tecnología
del momento, innovadora en su momento frente a cualquier otro celular existente
en México. Aquí, las desventajas para el iOS, sistema que utilizó con base Unix
desde el primer iPhone, son varias: empieza por tener «cautivos» a sus
usuarios, autorizando solamente instalar en sus dispositivos aplicaciones
originales y que se encuentren en su tienda App Store, causando ciertas
molestias por la aparente falta de oportunidad para instalar aplicaciones de
terceros. Sin embargo, cada día salen nuevas opciones de «jailbreak», para
dejarlo libre, con consecuencias para la garantía, que, debo decir, es una de
las mejores respecto a los demás móviles; si la falla es de hardware, el equipo
se cambia automáticamente por uno llamado «seed stock» un teléfono de cambio
otorgado directamente por Apple, sin tener que enviar el equipo a reparación
con días de plazo como ocurre normalmente con las demás marcas.
Windows dice «aquí
estoy»
Cuando parecía que la batalla tendría que decidirse entre
los dos gigantes corporativos anteriores, Microsoft decidió entrar al ruedo,
llevando su sistema —como hizo Apple— Windows, a los dispositivos móviles.
Nokia, quien tuvo una fuerte recesión por la aparición de los susodichos OS,
decidió aliarse a la empresa informática y lo que empezó por Windows Mobile terminó con Windows 7 y
finalmente el 8 que se lanzó como una competencia directa a los otros sistemas
que lo aventajaban. El 11 de febrero de
2011, en un evento
de prensa en Londres, el CEO de Microsoft, Steve Ballmer, y Stephen Elop, CEO
de Nokia anunciaron una alianza entre sus empresas en las que Windows Phone se
convertiría en el principal sistema operativo para smartphones de Nokia, señalando
puntualmente que «esto ya era una carrera de tres caballos», aludiendo a
Android y iOS.
Como usuario, ¿dónde
me encuentro?
Esa es la pregunta del millón. Entre esta batalla que nos
incluye a nosotros como consumidores y muchos adictos a la tecnología, al
entrar a la tienda de celulares, a la sección de artículos electrónicos e
informática, sometemos a nuestro experto interior a ciertas evaluaciones entre
lo que más nos conviene, y por otro lado, lo que la moda dicta. Esto segundo a
menudo decide nuestra compra, por lo que aquí les dejo lo que deberían
preguntarse al momento de mirar el escaparate con las diferentes opciones, ya
que si tenemos a los vendedores rondando, nos bajarán el cielo y las estrellas
con el OS que abandere su marca.
·
¿Qué es lo que voy a hacer con el dispositivo?
(móvil, tableta)
·
¿Qué tan adaptable será para lo que lo usaré?
·
¿Con qué sistema estoy más familiarizado? (esto
es útil cuando ya tienes cierto dominio o nociones del uso de algún OS y
ayudará en el manejo.)
·
Si ya sé para qué lo voy a usar, entonces
revisar las especificaciones con alguna aplicación en especial.
En resumen, al caminar por la
calle, en ocasiones ya no es la ropa lo que nos cataloga: es el dispositivo
móvil y OS que usamos: «eres Apple, Androide o Microsoft», y mientras la
tecnología nos gobierne desde el mismo momento en que suena el despertador del
celular, será cada vez más importante el uso que le demos a la tecnología que
está a nuestro alcance. Al final de cuentas, tú decides, pero lo importante es:
¿por qué lo decidiste?
